Lecina

SALIDA LECINA-ALMAZORRE-BETORZ-LECINA 21 MAYO 

De nuevo por el “Biello Sobrarbe”, en esta ocasión para recorrer tres pueblos: Lecina, Almazorre Y Betorz a través  de una ruta circular de un total de unos 14 km con un desnivel acumulado de 560 metros  y 5 horas de duración total -paradas incluidas- 

Todo el recorrido lo hemos hecho por los antiguos caminos que unía estas tres poblaciones y transcurren, en su mayor parte, flanqueadas por largos y muy trabajados tapiales de piedra bajo la sombra de un variado arbolado de encinas, robles, arces, pinos, ….. además de arbustos de todo tipo, entre los que destacan gran cantidad de bojes. 

La llegada hasta Lecina es espectacular a través  de una sinuosa carretera de curvas cerradas y  el paso por los puentes de Las Palomeras y de las Gargantas y de la altura aérea que se va tomando hasta llegar a Lecina hace que ya valga la pena la excursión. 

Dejamos los coches a la entrada de Lecina y nos dirigimos hacia Almazorre atravesando el cauce seco del Vero, algo inaudito a estas alturas del año. Antes de llegar al pueblo hacemos una parada en sus molinos de aceite y cereal, perfectamente restaurados. 

Seguimos ascendiendo hasta el barrio alto de Almazorre donde se encuentra la iglesia parroquia de San Esteban, también restaurada. Junto a la iglesia  el esconjuradero para ahuyentar  tormentas. 

 Desde aquí descenso y nuevamente ascenso hasta Betorz con unas vistas impresionantes de la Peña Montañesa 

Justo antes de alcanzar Betorz, un nudo de desvíos y caminos nos indicarán que estamos en la fuente y aljibe.  

Descanso , ruta turística por Betorz y  llenar cantimploras (el día fue caluroso)  

El retorno a Lecina pasa por la fuente de Laspuña, un rincón muy agradable. 

Y ya en Lecina obligada era la visita a la carrasca o encina de Lecina, conocida también como “la Castañera de Carruesco”,(porque todavía hoy sigue dando bellotas) la cual, se dice, es milenaria y tiene una dimensiones más que considerables (diámetro de copa: 28 m; altura total: 16’5 m; superficie que cubre: 615 m2). Esta carrasca  ha sido testigo de reuniones de los concejos en las que se adoptaban decisiones importantes, de tratos y pactos, de bodas y de todo tipo de celebraciones a lo largo de su larga vida. Este tipo de árboles, eran considerados como sagrados por las civilizaciones antiguas. 

Este árbol legendario está incluido en el escudo de Aragón.  En el cuartel superior izquierdo está representada una encina sobre la que aparece una cruz latina de color rojo.  Según la leyenda los jacetanos habían venido desde San Juan de la Peña hasta Aínsa para reconquistar este territorio a los sarracenos. Cuando los cristianos iban perdiendo la batalla apareció una cruz roja sobre una encina y entonces cambió la suerte de la batalla, conquistando los cristianos Aínsa.  Desde entonces  la encina y la cruz roja es el símbolo de Sobrarbe (“sobre árbol”). 

La carrasca de Lecina tiene su propia leyenda 

  

Cuentan que hace mucho tiempo, Lecina estaba rodeada por unos impenetrables y misteriosos bosques de encinas y robles, donde se ocultaban lobos, osos y también las brujas.  Los vecinos temían a las brujas ya que les causaban crueles desgracias. Causaban la enfermedad y muerte a personas y animales, o les mandaban  terribles tormentas que asolaban la localidad. 

Sin embargo las carrascas del bosque estaban contentas, tal era el temor de las gentes del lugar que no se atrevían a entrar en el bosque para hacer leña. Una de las más jóvenes de las carrascas no estaba muy contenta por la mala fama que tenía el bosque y sentía pena por los habitantes del pueblo. Tan disgutada estaba que no dejaba refugiarse en sus ramas a las brujas. 

Por esta actitud eran frecuentes las discusiones con los demás árboles. Las brujas, que escucharon las protestas de la joven carrasca, decidieron irse a otro bosque y para agradecer el apoyo prestado por las más viejas les concedieron todo lo que desearan. 

Las más presumidas quisieron que sus ramas y hojas fuesen de oro. Otras desearon desprender uno de los más deliciosos perfumes, y el resto pidieron que sus hojas fuesen brillantes y de cristal. Sólo la pequeña carrasca quiso continuar siendo como siempre. 

Las brujas les concedieron sus deseos. Al tercer día desde que las brujas abandonaron el bosque se desató una terrible tormenta de viento y nieve. Se repente las hojas de cristal cayeron al suelo hechas añicos y esos árboles terminaron muriendo. 

Otro día, un pastor no pudo impedir que su rebaño se lanzara a comer las hojas aromáticas. Desde entonces, los habitantes, cortaron esas encinas para alimentar a sus ganados con las hojas. En el bosque solo quedaban, además de nuestra pequeña carrasca, los árboles convertidos en oro. Pronto fueron desmenuzados por ladrones y vecinos. 

De todo ese impenetrable bosque solo quedaba nuestra pequeña carrasca, que desde entonces todos respetaron y no dejó de crecer. 

Así que ya veis, estas salidas nos ayudan a conocer tanto  la historia como  geografía, naturaleza, …de nuestro espectacular territorio. 

CRUZ ULLOD 

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